La vagina

I


El origen y el destino del mundo son una misma vagina. Del mismo modo que los perros ven amos, presas y territorios al observar su entorno, así el hombre detiene su mirada solamente en la vagina de las cosas. Vaginas oscuras y profundas, atractivas como los momentos más felices vividos, esos que no sabemos por qué fueron felices; vaginas húmedas, tibias, rojas como el fuego que nos otorga el poder de protegernos, vaginas amables que nos contienen enteros para no esparcirnos por el espacio.

Surgiendo del mar lubricado, el hombre -como una estrella- da un enorme salto de fuego y desciende millones de años después sobre el mismo charco, y volverá Ella a asfixiarnos entre sus dóciles muslos, cuando todos los vivos estén muertos.

El hombre contemporáneo está convencido de que él es su propia mamá. ¿Qué otra cosa necesita? Una pepa.

Se han acabado los tiempos simples en los que Freud podía escribir:

Un histérico no convertirá nunca un agujero tan pequeño como el dejado por la extracción de una «espinilla», en símbolo de la vagina, a la que comparará, en cambio, con cualquier objeto que circunscriba una cavidad. (Lo inconsciente)

Y agrega el maestro:

Entre el hecho de extraerse una «espinilla» de la piel, y una eyaculación, existe muy escasa analogía, y menos aún entre los infinitos poros de la piel y la vagina. (ibíd)

II


Hay pequeñas vergas de 26 centímetros y las hay insignificantes que viajan a la luna y desarrollan lenguajes de programación, pero también hay falos que hallándose desnudos ante la naturaleza, la penetran, sin acabar en la primera verosimilitud que se presenta, yendo incansablemente a nuevos fondos, siempre móviles, volviéndose hacedores de la efímera ilusión de que no todo en el mundo es una vagina: hay una voluntad que viaja profundo, a la altura de las raíces de la historia, capaz de movilizar la mucosa que nos rodea.

Mucho antes de los monólogos de la vagina, se hablaba de la envidia del pene, y de que parir para las mujeres es un consuelo, porque por un momento tienen algo semejante a un pene. Este investigador sostiene que ocurre lo contrario: la envidia es del hombre hacia la mujer, porque ellas tienen sus vaginas consigo y al macho eso lo pone rabioso, él la quiere, él se la quiere comer o mejor, estar en ella hasta sentir que muerto al fin, puede ir a dar una vuelta.

En todo caso, lo que la mujer le envidia al hombre son esas inexplicables ganas de tener vagina.

III


Uno se levanta de mañana y se arrastra fuera de las sábanas pensando qué vaginas habrá allá afuera. No nos engañemos, de otra manera no saldríamos de casa. El que miró tele hasta la hora de acostarse, estuvo viendo vaginas, vaginas famosas, vaginas graciosas, vaginas ocasionales. Y después soñó con vaginas, igual que ayer, anteayer y el día después de mañana. Incluso el más paloma, es un buitre.

Quiero ser Diego Maradona. Y hacer lo que me da la gana y jactarme de eso. Necesito que me quieran como Diego Maradona necesita que le quieran. Y me voy a suicidar como se va a suicidar Diego Maradona, tirándose de algún piso alto. Quiero morir, no por las drogas, ni por el peso de la familia, ni por el peso de los triunfos, ni por el fantasma de los fracasos sino por mi debilidad: porque el cuerpo ya no aguanta para recibir más y va y se tira desde un piso alto. (Rdorigo García, After Sun)
Pero entonces, ¿cómo se llevaba a cabo la fecundación de los buitres, si no existían más que hembras? EI libro de Horapolio nos allana esta dificultad, afirmando que, llegada una cierta época del año, se mantienen estas aves inmóviles en el aire, abren la vagina y son fecundadas por el viento. (Freud, Un recuerdo infantil de Leonardo Da Vinci)

Nadie, ni la puta más barata de Atenas, es tan conchuda como un héroe. El héroe se deja penetrar por los chotos de toda la gran masa de admiradores y recibe a cambio un flujo casi ilimitado de pepas. Y tanto más conchudos serán cuanto más jueguen de acuerdo a las reglas. Mig Jagger es un héroe relativo, un maricón todavía viril, al que no le faltan ganas de morirse a la hora de autocomplacerse, él hace explícitos sus deseos hasta quedar hecho mierda, pero un ídolo como Beckham, tan hábil y varonil, quien es cada vez mejor y le baja la caña regularmente a una de las Spice Girls, ese es lo más cotorrudo que una mente sana puede concebir. El héroe está conforme tal como nació, pretende hacer el gol que está escrito, con los movimientos que están escritos, todo según lo previsto en el útero materno, y si pone su pellejo en riesgo es para seguir siendo lo que es, para no abandonar el umbral de la pepa y conseguir más pepas a cambio; si se arriesga es a lo sumo por idiotez, al grito de "mamá, ¿Porqué te fuiste?", pero entonces, de tan baja manera deja de ser héroe, porque el héroe siempre, siempre, can get satisfaction.

IV


Salimos a la calle listos para mostrar nuestra vagina. En efecto, debemos tener algún amor dentro para ser tan madres de lo que nos agrede, pero es que aquello que nos agrede también nos amansa, frotando con yemas finas y estruendosas nuestros puntos secretos. Estamos reunidos como pasantes y transeúntes para salir juntos en la foto. Qué foto sea esa, nadie lo sabe.

Sin embargo, cuando dos hombres se cruzan, uno de los dos debe sentir vergüenza de la posibilidad de una homosexualidad o bien, uno debe sentir miedo de la fuerza del otro. El que baja la mirada pierde por cagón, por temer no ser lo bastante heroico en el juego: por temerle a su propio sexo.

Pero digamos que estos hombres están ya evolucionados y si bien tienen rezagada el alma que hubiese podido unirlos, son prácticos y funcionales. Van pensando sólo en sus propios asuntos y no se dejan afectar por la presencia de esta o aquella cara. Han perdido el orgullo de ser hombres pero conservan el orgullo de ser sujetos, de tener piernas y habilidades para hacerle los mandados a sus propios caprichos. Continuemos.

En medio de aquella colección, que empezaba a sentir inmunda, de genitales Diesel, vaginas de turbina, gargantas inorgánicas que en sus días eructaran, y quizá aquella misma noche volvieran a eructar, llamas, vapores, silbidos, o zumbaran indolentemente como escarabajos, crepitaran como cigarras, en medio de aquellas manifestaciones esqueléticas de una pura funcionalidad abstracta, autómatas capaces de aplastar, segar, desplazar, romper, rebanar, acelerar, golpear, deglutir a explosión, hipar en cilindros, desarticularse como siniestras marionetas, hacer girar tambores, convertir frecuencias, transformar energías, impulsar volantes, ¿cómo podría sobrevivir? Se lanzarían contra mí instigadas por los Señores del Mundo, que las habían promovido para poner en evidencia el error de la creación, dispositivos inútiles, ídolos de los amos del universo inferior. ¿Y cómo podría resistir el embate sin vacilar? (Umberto Eco, El péndulo de Foucault)
El concepto popular de la misa negra es el siguiente: Un sacerdote renegado está ante un altar que consiste en una mujer desnuda, sus piernas abiertas de par en par y su vagina expuesta, en cada uno de sus puños cerrados sostiene una vela negra hecha de la grasa de un niño sin bautizar, y un cáliz lleno de la orina (o sangre) de una prostituta, el cual reposa en su vientre. Una cruz invertida cuelga sobre el altar, y hostias triangulares hechas de pan quemado o de nabo ahumado son bendecidas metódicamente a medida que el sacerdote las unge debidamente en los genitales de la mujer que sirve de altar. A continuación, se nos dice, se hace una invocación a Satán y varios demonios, la cual es seguida por un desfile de oraciones o salmos cantados al revés o llenos de obscenidades... todo ello realizado dentro de los confines de un pentagrama (protector) trazado en el suelo. Si el diablo aparece, lo hace invariablemente bajo la forma de un hombre bastante ansioso que lleva la cabeza de un chivo negro sobre sus hombros. Sigue a continuación un potpurrí de flagelaciones, quema de libros religiosos, cunniligus, felaciones, y besuqueo de cuartos traseros- todo ello teniendo como fondo un cantar constante de letanías de la sagrada Biblia, y profanaciones continuas de la cruz!. Si durante el ritual se puede matar un bebé, tanto mejor; porque como todo el mundo sabe, éste es el deporte favorito de un Satanista. (Antón Szandor La Vey, La Biblia Satánica)

V


Nos hemos vuelto hábiles fingidores. Podemos convivir con el desprecio y el malestar tranquilamente, ¿Cómo es esto posible?, ¿Cómo es que no señalamos chillando las violencias evidentes que se les ejercen a nuestros semejantes? Cada uno tiene sus maneras, la colmena tiene miel para todos. A unas les da hábiles vaginas, que cuando están erectas se vuelven buenas imitaciones de penes y por lo tanto, de pepas, a otros les da revolución y a otros conceptos, conceptos como el de revolución- la realización de una contradicción- y a todos nos da, poco más o menos, pepa, y todo lo que la pepa puede.

Luego,

Cuanto más heroicamente nos dejamos penetrar, más perversos nos es lícito ser.


Conclusión

De acuerdo a lo dicho anteriormente, y aceptando que la sujeción de lo inaprehensible a una forma deforma directamente la forma de lo inaprehensible, podemos enunciar:

cuanto más derecho, más torcido

Expresado matemáticamente, esto es:
d = t * p

Donde d es lo derecho, t es lo torcido y p son las pepas.

Si desarrollamos la ecuación en función del tiempo, observamos:


Vaginas profundas

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