La partuza de la muerte

Andrés Vico

Habría un mundo con una fuente y en ella los transeúntes estarían tirando piedras camino al trabajo, camino al colegio, camino a una reunión familiar. Al llenarse la fuente, se haría una gran expedición, reunión o evento. Los interesados se juntarían a tratar de suicidarse, y aunque algunos lo lograrían, la mayoría se limitaría a simular, con distintos grados de riesgo, dolor y revelación. Habría cuchillos y armas de fuego, alcohol, tabaco y otras drogas, juegos de azar, abortos, peleas y puestos de choclo, máscaras y mucha música, pero también proyección de películas, tranquilos foros de conversación, habitaciones múltiples y simples, serpientes atadas a las columnas y leones sueltos pero castrados. También habría manjares salados y dulces, caníbales y vegetarianos, y habría zonas distintas y zonas entre las zonas y entre ellas zonas, ambiguas y claramente definidas, pero todas accesibles para el que logre llegar. En la puerta habría un gran letrero con el imperativo: CUIDATE. Habría un cura, policías y militares, profesores, oficinistas, trabajadores, ejecutivos de cuenta, empleados de Mac Donal, doctores, filósofos y artistas, comerciantes y artesanos, madres, hermanos, compañeros, amigos, identidades, secretos, métodos, ideas, todos en la puerta, y adentro lleno de muertos, de moribundos, de brotes sicóticos y muchas almohadas, mucho algodón, niebla y agua tibia, y masajes relajantes, pero también mucho relajo. Y al final se juntarían todas las piedras de la fuente y se haría una gran montaña al lado de la fuente, encima de los muertos.

alotropico

ilustración: Andrés Vico

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