Si entiendes a la flor,
la flor te entiende.

Esa mujer vegetal
es la hija prodiga
de la mujer de cristal,
que no quería tener hijos,
y cuya humildad era tan grande
que se arrancó a Dios del pecho
dejando de comprender su propia belleza.

Así, la flor, es madre de sí;
se erradicó para darse luz
como debemos hacer los hombres.

Pero si entiendes a la flor
dejarás de entenderte,
pues el entendimiento es amor
y ella no será ya flor sino mujer.

La mujer que negó a Dios el beso
a ti te lo dará si a Dios niegas.

Como tu, hombre, eres Dios,
si quieres engendrar, niégate.


Sebastián Acosta y Lara
Julio 17, 2006

La cima del agua

La cima del agua
el loco suceso se abierta a la compuerta
calamar del fin, todos los signos.
Indescriptibles se desnudan todo
la niñitas ceniceras del lago;
oh calamar del fin, todo es tesoro
el acto en el impacto de sus almas.

Los barcos traen en si todos los pozos,
los negros mar adentro, los profundos,
oh calamar del fin, como tesoros.

Se abierta a la compuerta tiritando
el mapa de los mil, todos los signos,
y vuelta de la antorcha de las aguas
oh calamar final, tu propia casa.

La piel de la corriente sumergiendo
el fuerte martillazo de los cielos
oh calamar atroz, cielos de agua
cayendo hasta tu muerte más profunda...

Y el mar se construyó todos los signos.

El aire que yo siento está en la boca
del borde sideral de la otra cima.
El mundo da a otro mar de cielos negros,
buen lamparón del fin de los tesoros.

Diego de Ávila, 2006

Hay

Hay cinco subdivisiones en la figura Cielo Uno: todo instante no debe durar más que su prejuicio Dos: el sopor es constante a dimensiones coercitivas Tres: no cerrarás los ojos hasta que la luz te queme Cuatro: proceder por integración sanguínea a dormir una noche sobre la puerta que flota en el mar de los dragones que huelen desde lejos Cinco: Ven y mira Cada región de las montañas acumula retazos y no me atrevo a calificar Son mejores Ven y mira su color mucho antes que los observatorios fueran subcutáneos había un sol y máscara de estrella sabía verme
José Manuel Barrios

Pájaros de piedra



Ensillé cuando clareaba y ahora ni se ven mis huellas

pero
nacido en el basto me demoro haciendo leguas
y saco de las que faltan voluntad pa´ las que quedan

si dejo por ahí un rastro
se ha de ver cuando amanezca
piedra soy
y ando rodando pa´ encontrarme con las piedras

hay que entregarse al camino
y amoldarse a la pobreza
y encender una esperanza que alumbre
y que no se vea

la noche del que camina tiene más perros que estrellas
y bastó que le vislumbren una pitada de luciérnaga
pa´ que se astillen ladrando que la oscuridad es ajena

pero rodar no es tan duro
si uno advierte que la piedra se deja abrir suelta ´e cuerpo
y el tiempo se encarga de ella

uste´ alza una
y lo asombra la redondez con que muestra
como un ovillo de tiempo
la forma de la paciencia

y ande la busque en el aire levanta el vuelo y
rumbea

claro
pa´ todo hay principio y hasta lo barato cuesta
ir de remanso en remanso
desguamparse piedra a piedra
juntar musgo en los breñales
salir de raíces y arenas
y desatarle al camino los nudos de las esperas

pa´ sacarle rinde al viaje
tiene que dar muchas vueltas

se notan las cosas que andan porque
hay otras que se quedan
que habrán de andar o quedarse según su naturaleza
lo malo es querer usarlas pa´ que se amuelen entre ellas
atando las que se mueven a la volunta´e las quietas

será negocio ´e Mandinga no dejar rodar las piedras

pa´ peor
las quietas entienden que son demasiado modernas
piedras que vienen rodando desde que Dios creó la tierra
pa´ mi que salen con eso porque les tienen idea

saben que de hallar la mano que las tire
y no se esconda
garantido que hasta cantan como pájaros de piedra

en la noche
uno no sabe si va pensando o si sueña
las corujas alineadas en los postes
redondean dos asombros parecidos a las llamas de las velas

de repente
con zumbidos de perdices que despiertan
al pasar por los chircales se alborotan mis espuelas
y rechinan las rodajas alarmadas
y remedan el cantar esperanzado de unos pájaros de piedra


Osiris Rodríguez Castillos
degrabación por alotropico

La vagina

I


El origen y el destino del mundo son una misma vagina. Del mismo modo que los perros ven amos, presas y territorios al observar su entorno, así el hombre detiene su mirada solamente en la vagina de las cosas. Vaginas oscuras y profundas, atractivas como los momentos más felices vividos, esos que no sabemos por qué fueron felices; vaginas húmedas, tibias, rojas como el fuego que nos otorga el poder de protegernos, vaginas amables que nos contienen enteros para no esparcirnos por el espacio.

Surgiendo del mar lubricado, el hombre -como una estrella- da un enorme salto de fuego y desciende millones de años después sobre el mismo charco, y volverá Ella a asfixiarnos entre sus dóciles muslos, cuando todos los vivos estén muertos.

El hombre contemporáneo está convencido de que él es su propia mamá. ¿Qué otra cosa necesita? Una pepa.

Se han acabado los tiempos simples en los que Freud podía escribir:

Un histérico no convertirá nunca un agujero tan pequeño como el dejado por la extracción de una «espinilla», en símbolo de la vagina, a la que comparará, en cambio, con cualquier objeto que circunscriba una cavidad. (Lo inconsciente)

Y agrega el maestro:

Entre el hecho de extraerse una «espinilla» de la piel, y una eyaculación, existe muy escasa analogía, y menos aún entre los infinitos poros de la piel y la vagina. (ibíd)

II


Hay pequeñas vergas de 26 centímetros y las hay insignificantes que viajan a la luna y desarrollan lenguajes de programación, pero también hay falos que hallándose desnudos ante la naturaleza, la penetran, sin acabar en la primera verosimilitud que se presenta, yendo incansablemente a nuevos fondos, siempre móviles, volviéndose hacedores de la efímera ilusión de que no todo en el mundo es una vagina: hay una voluntad que viaja profundo, a la altura de las raíces de la historia, capaz de movilizar la mucosa que nos rodea.

Mucho antes de los monólogos de la vagina, se hablaba de la envidia del pene, y de que parir para las mujeres es un consuelo, porque por un momento tienen algo semejante a un pene. Este investigador sostiene que ocurre lo contrario: la envidia es del hombre hacia la mujer, porque ellas tienen sus vaginas consigo y al macho eso lo pone rabioso, él la quiere, él se la quiere comer o mejor, estar en ella hasta sentir que muerto al fin, puede ir a dar una vuelta.

En todo caso, lo que la mujer le envidia al hombre son esas inexplicables ganas de tener vagina.

III


Uno se levanta de mañana y se arrastra fuera de las sábanas pensando qué vaginas habrá allá afuera. No nos engañemos, de otra manera no saldríamos de casa. El que miró tele hasta la hora de acostarse, estuvo viendo vaginas, vaginas famosas, vaginas graciosas, vaginas ocasionales. Y después soñó con vaginas, igual que ayer, anteayer y el día después de mañana. Incluso el más paloma, es un buitre.

Quiero ser Diego Maradona. Y hacer lo que me da la gana y jactarme de eso. Necesito que me quieran como Diego Maradona necesita que le quieran. Y me voy a suicidar como se va a suicidar Diego Maradona, tirándose de algún piso alto. Quiero morir, no por las drogas, ni por el peso de la familia, ni por el peso de los triunfos, ni por el fantasma de los fracasos sino por mi debilidad: porque el cuerpo ya no aguanta para recibir más y va y se tira desde un piso alto. (Rdorigo García, After Sun)
Pero entonces, ¿cómo se llevaba a cabo la fecundación de los buitres, si no existían más que hembras? EI libro de Horapolio nos allana esta dificultad, afirmando que, llegada una cierta época del año, se mantienen estas aves inmóviles en el aire, abren la vagina y son fecundadas por el viento. (Freud, Un recuerdo infantil de Leonardo Da Vinci)

Nadie, ni la puta más barata de Atenas, es tan conchuda como un héroe. El héroe se deja penetrar por los chotos de toda la gran masa de admiradores y recibe a cambio un flujo casi ilimitado de pepas. Y tanto más conchudos serán cuanto más jueguen de acuerdo a las reglas. Mig Jagger es un héroe relativo, un maricón todavía viril, al que no le faltan ganas de morirse a la hora de autocomplacerse, él hace explícitos sus deseos hasta quedar hecho mierda, pero un ídolo como Beckham, tan hábil y varonil, quien es cada vez mejor y le baja la caña regularmente a una de las Spice Girls, ese es lo más cotorrudo que una mente sana puede concebir. El héroe está conforme tal como nació, pretende hacer el gol que está escrito, con los movimientos que están escritos, todo según lo previsto en el útero materno, y si pone su pellejo en riesgo es para seguir siendo lo que es, para no abandonar el umbral de la pepa y conseguir más pepas a cambio; si se arriesga es a lo sumo por idiotez, al grito de "mamá, ¿Porqué te fuiste?", pero entonces, de tan baja manera deja de ser héroe, porque el héroe siempre, siempre, can get satisfaction.

IV


Salimos a la calle listos para mostrar nuestra vagina. En efecto, debemos tener algún amor dentro para ser tan madres de lo que nos agrede, pero es que aquello que nos agrede también nos amansa, frotando con yemas finas y estruendosas nuestros puntos secretos. Estamos reunidos como pasantes y transeúntes para salir juntos en la foto. Qué foto sea esa, nadie lo sabe.

Sin embargo, cuando dos hombres se cruzan, uno de los dos debe sentir vergüenza de la posibilidad de una homosexualidad o bien, uno debe sentir miedo de la fuerza del otro. El que baja la mirada pierde por cagón, por temer no ser lo bastante heroico en el juego: por temerle a su propio sexo.

Pero digamos que estos hombres están ya evolucionados y si bien tienen rezagada el alma que hubiese podido unirlos, son prácticos y funcionales. Van pensando sólo en sus propios asuntos y no se dejan afectar por la presencia de esta o aquella cara. Han perdido el orgullo de ser hombres pero conservan el orgullo de ser sujetos, de tener piernas y habilidades para hacerle los mandados a sus propios caprichos. Continuemos.

En medio de aquella colección, que empezaba a sentir inmunda, de genitales Diesel, vaginas de turbina, gargantas inorgánicas que en sus días eructaran, y quizá aquella misma noche volvieran a eructar, llamas, vapores, silbidos, o zumbaran indolentemente como escarabajos, crepitaran como cigarras, en medio de aquellas manifestaciones esqueléticas de una pura funcionalidad abstracta, autómatas capaces de aplastar, segar, desplazar, romper, rebanar, acelerar, golpear, deglutir a explosión, hipar en cilindros, desarticularse como siniestras marionetas, hacer girar tambores, convertir frecuencias, transformar energías, impulsar volantes, ¿cómo podría sobrevivir? Se lanzarían contra mí instigadas por los Señores del Mundo, que las habían promovido para poner en evidencia el error de la creación, dispositivos inútiles, ídolos de los amos del universo inferior. ¿Y cómo podría resistir el embate sin vacilar? (Umberto Eco, El péndulo de Foucault)
El concepto popular de la misa negra es el siguiente: Un sacerdote renegado está ante un altar que consiste en una mujer desnuda, sus piernas abiertas de par en par y su vagina expuesta, en cada uno de sus puños cerrados sostiene una vela negra hecha de la grasa de un niño sin bautizar, y un cáliz lleno de la orina (o sangre) de una prostituta, el cual reposa en su vientre. Una cruz invertida cuelga sobre el altar, y hostias triangulares hechas de pan quemado o de nabo ahumado son bendecidas metódicamente a medida que el sacerdote las unge debidamente en los genitales de la mujer que sirve de altar. A continuación, se nos dice, se hace una invocación a Satán y varios demonios, la cual es seguida por un desfile de oraciones o salmos cantados al revés o llenos de obscenidades... todo ello realizado dentro de los confines de un pentagrama (protector) trazado en el suelo. Si el diablo aparece, lo hace invariablemente bajo la forma de un hombre bastante ansioso que lleva la cabeza de un chivo negro sobre sus hombros. Sigue a continuación un potpurrí de flagelaciones, quema de libros religiosos, cunniligus, felaciones, y besuqueo de cuartos traseros- todo ello teniendo como fondo un cantar constante de letanías de la sagrada Biblia, y profanaciones continuas de la cruz!. Si durante el ritual se puede matar un bebé, tanto mejor; porque como todo el mundo sabe, éste es el deporte favorito de un Satanista. (Antón Szandor La Vey, La Biblia Satánica)

V


Nos hemos vuelto hábiles fingidores. Podemos convivir con el desprecio y el malestar tranquilamente, ¿Cómo es esto posible?, ¿Cómo es que no señalamos chillando las violencias evidentes que se les ejercen a nuestros semejantes? Cada uno tiene sus maneras, la colmena tiene miel para todos. A unas les da hábiles vaginas, que cuando están erectas se vuelven buenas imitaciones de penes y por lo tanto, de pepas, a otros les da revolución y a otros conceptos, conceptos como el de revolución- la realización de una contradicción- y a todos nos da, poco más o menos, pepa, y todo lo que la pepa puede.

Luego,

Cuanto más heroicamente nos dejamos penetrar, más perversos nos es lícito ser.


Conclusión

De acuerdo a lo dicho anteriormente, y aceptando que la sujeción de lo inaprehensible a una forma deforma directamente la forma de lo inaprehensible, podemos enunciar:

cuanto más derecho, más torcido

Expresado matemáticamente, esto es:
d = t * p

Donde d es lo derecho, t es lo torcido y p son las pepas.

Si desarrollamos la ecuación en función del tiempo, observamos:


Vaginas profundas

Montevideo caníbal


M:

La vida es una descarga de patadas sobre una capucha hueca.

Entiendo que el número treinta tiene más de un significado
pero el que tú te murieras no le agrega ninguno.

- Salvo el gris de la rambla que se fuma pasivo aunque yo no quiera.
- Debido a las ilusiones allí depositadas esa agua debería estar bendita.
- Toda lengua está maldita pero la nuestra más.

J:

Gran dificultad
no poder caerme
cuanto agito.
Sobre mi jaula juguetean perros
que nunca me dejan solo.
Mis ojos penden de un rulo podrido
cuya longitud no puedo adivinar.
Por eso cargo dos frascos en las manos:
para resguardar los ojos
intactos
y no vean lo que hago
cuando me siento aburrido.

Manuel Barrios
Fragmento de Montevideo Caníbal

Pentagrama

Pentagrama

1

Como siempre a esta hora, un pájaro
se estrella contra la ventana de la casa.
Las noches son confusas, la memoria
se alinea con árboles altísimos y danzamos. Silenciosamente.

Cualquier bastidor es calendario
para el más absurdo de los gestos.

Aprendemos pocas historias, apenas
una superposición de planos para el acorde blanco del agua, lobos
aplastados por la nieve.



Pentagrama

2

Ella habla y toca el violoncello.
Escribo: el viento es más sutil
en el sitio preferido por los pájaros; cada reloj
un malentendido de ínfimos desvelos.
"Últimamente sueño con un tren que cruza la noche,
/rostros a través del
paisaje" dice y el arco se detiene
"¿Podrías pensar en el absoluto como un futuro
estado de cosas, una armonía que alguna
vez debe hacerse explícita?"
Veo descender la ciudad y la ventana.

Nunca pediríamos limosna. Esperamos
al mensajero de un drama apócrifo, ciertas
instrucciones de implacable lógica.
(Si quedara detenida en esta letra
reclamaría sus fotocopias
pasadas de claro con mi ballesta de aire)
El amor se extiende en cada fragmento deshecho.

Alejandro Keller
Postales de Sobremesa

Quinta plegaria

¿Dónde está el sonido extendido
como una extremidad del silencio?

Pienso que en la ciudad
La mano que alarga el pan
La mano que alarga la moneda
El ojo de una paloma en el tejado
El ojo en la puerta del guardián
Son distintos

Pero uno solo es el silencio
Uno solo el cuerpo amado
Al que todos van a silenciar su vida

Y me pregunto;
¿Dónde está la ciudad extendida
como una extremidad del amor?

Sebastián Acosta y Lara
Seis plegarias Agostinas de un moribundo, 2007

El murmullo de la tragedia

Siento la libertad suprema de mi propio asesinato en la prisión ilimitada de una transformación superflua.

alotropico, hace algunos años

Hoy estuve ordenando mis cosas; dispuse los muebles de otra manera, agrupé los objetos según su parecido y sus simpatías: todos los tornillos juntos, los libros en los estantes, y una gomita que apareció entre papeles fue a dar en el clavo que puse hace varios años con el fin de que pendieran de él las gomitas, punta que desde entonces estaba desnuda y perplejamente clavada, sin que nadie se fijara jamás en ella, ni yo mismo.

No terminé de ordenar, tarea que acaso muy provisoriamente se acaba. El murmullo de la tragedia saca a las criaturas de su lugar y Aristóteles va detrás, sustituyendo las percepciones por acciones. Así, en la Wikipedia, la honestidad es lo que la honestidad hace. Me gusta la definición, por parecerme prudente, de que "La honestidad es una cualidad humana consistente en comportarse y expresarse con coherencia y sinceridad", sin duda va a serle de utilidad a quien, excedido de objetos, se encuentre desordenado e incapaz de oír el murmullo de la tragedia. Sin embargo, toda definición es deshonesta, por insincera e incoherente. Si seguimos los caminos de las definiciones, pronto van a decirnos que cambiar de opinión a veces es lo más razonable, que atenerse a la razón no siempre es lo justo, que la justicia suele ser falaz.

Poniendo las cosas en su sitio, esto es, inventando sitios para las cosas, usé una cartuchera para guardar las monedas, y la puse en un cajón, junto a la lata de particularidades, que contiene una navaja, unas fotos, aspirinas, papel de fumar, un condón con espermicida, dos botones negros, tabletas anti mosquitos y un encendedor de mecha que no funciona. El orden, lo absurdo: el origen de la tragedia; la vida diaria, lo inevitable. Una manera de hacer las cosas.

Lo que más me llamó la atención al ordenar, fue la cantidad de cosas que tiré; son cosas que había olvidado, que sólo vi para recordar y decidir que puedo volver a olvidarlas, en lo posible para siempre. ¿Cómo escribir si no puedo olvidar cada vez todas las facturas pagas, los envases vacíos, las bolsitas, los dibujos feos que hice, los apuntes para incluir en la próxima cosa que escriba? Elegí honestamente lo que iba a tirar y me deshice de ello definitivamente.

De pronto me doy cuenta de algo y soy capaz de esgrimir una definición. Las personas me resultan siempre un poco faltas de sensatez y sentido de la belleza (la belleza es súbita, concreta, abrasante, y la sensatez la tiene disuelta, como una llanura de fuego tenue). Unos encubren lo que están mostrando con la forma que eligen de mostrarlo, y yo pienso, "no lo encubras o no lo muestres"; otros postergan indefinidamente sus afectos a causa de aquello que los afecta, como la liebre que iluminada de noche quisiera bailar con tantas ganas que permanece inmóvil, "baila", murmuro; otros actúan decididamente y con entusiasmo, dedicando su vitalidad a desarrollar y expandir objetos muertos, ajenos a ellos y a todos nosotros, "ve", les digo. Unos ejemplos van a aclarar el asunto: está el poeta que contrata a un publicista para que le diga a los ríos porqué su poesía es buena, está el que ama de tal forma la vida que no cree que la vida esté nunca a su altura, y está quien hace, el que sabe cómo hacerlo, pero que en lugar de definir qué hacer, se define por lo que hace. Pero esta habitación medio desordenada me está diciendo algo. Ellos son honestos -al decir ellos, me refiero a mí- cuando son afectados.

Para entendernos, propongo una especie de orden que proviene de unos apuntes que encontré entre mis cosas. Hasta ahora, estamos usando tres palabras: la primera son las acciones, aquello que hacen en general las cosas particulares, bajar después de subir, tener fuerza cuando vienen rápido, desbordarse cuando crecen; la segunda son los objetos, es decir, el afecto, el clavo que no hace nada, ni es mirado, pero es de lo primero que hablo, es el centro vacío, la manera particular de lo general -el cero no cero- a partir del cual las acciones empiezan a surgir; la tercera palabra es el murmullo de la tragedia: este texto, y la cuarta es el sujeto que la hace posible, el concepto, el parto.

Las personas, insensatas y afeadas, ostentan a través de sus acciones los objetos que los afectan, me muestran el concepto que los puebla, ¿Sería mucho decir de quien escribió la entrada para "honestidad" en la Wikipedia que es un buen loco? Necesitó ordenarse, y el texto, objeto clavado, quedó feo y sensato. ¿Recuerdan uno de los objetos que inauguraba este blog? La Tabaquería, de Pessoa, ¿Recuerdan la incoherencia, cuán insincero aparece el "Adiós Esteves" al final del poema y, sin embargo, cuán honesto es el sujeto que habla? Una criatura del concepto, junto a cuya palabra se hace imposible el orden y se anulan las acciones, pero que nos hace ver el murmullo de la tragedia, lo concreto en su concreto, la cualidad humana en un punto de fuego belleza.

Hace algunos años, quizás uno solo, alotropico escribió:

Al arrancar de una criatura una parte, ese pedazo no es ya la criatura; oreja, ojo, alma, sólo de ésta última podemos decir que la contiene. En realidad no es así, pero podemos decirlo. El texto que no se deja citar, fragmentar, el que no deja nada de si en la parte que se le arranca, ese es criatura.